El gaming en la tecnología móvil: un breve repaso de los smartphones para gaming más influyentes

Publicado el por Daniel Pérez Alvarez


¿Qué expresión más pura de la consumación de un pasatiempo que el diseño de un dispositivo especialmente diseñado para realizar dicha actividad? El teléfono fue concebido originalmente a mediados del sigo XIX y de allí no ha cesado de evolucionar, más lento y más rápido, dependiendo del período en el que decidamos situarnos, hasta la década del '70 cuando fue diseñado el primer teléfono móvil. Sin embargo, en 2002 aterrizó el primer iPhone y no fue solo la industria de los teléfonos móviles lo que dio un giro brusco, sino también el gaming como actividad portátil.

Claro, las consolas portátiles de videojuegos datan de la década de los '80, pero no todo el mundo optó por tener algunas de estas primeras consolas, ni tampoco todo el mundo abrazaba, por ese entonces, su placer lúdico. Pero con la llegada del primer iPhone en 2002 y, consigo, la inauguración de la App Store, hoy prácticamente todo el mundo tiene un smartphone y no hay, prácticamente, usuarios que no tengan o no hayan jugado con sus smartphones. Por eso, a continuación realizaremos un breve repaso desde la primera idea de un teléfono para gaming hasta el lanzamiento, en el día de hoy, del Xiaomi Black Shark.



Render frontal del Hagenuk MT-2000.

¿Cuándo fue la primera vez que se conjugaron el placer por los videojuegos y los teléfonos móviles? Pues, a decir verdad, podríamos considerar al Hagenuk MT-2000 que, además de tener un nombre tecnológico extremadamente decimonónico, fue lanzado en 1994 con una versión especial del aclamado Tetris. El Hagenuk MT-2000 tiene un íntimo parentezco con los primeros feature phones de Nokia que desde 1997 tenían el juego Snake preinstalado o, como es mejor conocido, "la viborita".

Render frontal y lateral del Nokia 1100 color negro.

Pero ninguno de estos teléfonos sería considerado, bajo estándares actuales, un smartphone "para gaming". Esta concepción, aunque no soy yo un especialista en la materia, refiere quizá más a la posibilidad de que un hardware habilite a experimentar el pasatiempo de jugar videojuegos, en plural. Pero siguiendo este laxo criterio son casi todos los smartphones modernos los que pasarían a pertenecer a esta categoría de "gaming phones". La clave está en que el hardware esté especialmente diseñado para gaming y no que esta actividad sea una consecuencia ad hoc.

Ya con esos criterios establecidos, son tres los exponentes que, en orden cronológico, referiremos hasta llegar al actual y fascinante Xiaomi Black Shark: el Nokia N-Gage, el Sony Ericsson Xperia Play y el Razer Phone. Desde los intentos más rudimentarios de Nokia por conjugar este pasatiempo que hoy tiene cientos de millones de adeptos y fanáticos en todo el mundo y la tecnología móvil hasta la aspiración de perfección del Razer Phone y del Xiaomi Black Shark hay un abismo de distancia.

Render frontal del Nokia N-Gage.

Originalmente, Nokia pretendía capturar a aquellos consumidores de juegos de video portátiles y luego de que Nintendo hubiese dominado el campo con su saga de consolas Game Boy, Nokia lanzó su Nokia N-Gage en octubre del 2003, un teléfono de diminuta pantalla que tenía las mejores intenciones de emular la simpleza y la precisión de las exitosas consolas portátiles de Nintendo pero que hubo de conformarse con ser solamente eso: un intento.

El Nokia N-Gage no tuvo éxito comercial ni mucho menos, pues la ubicación errática de su micrófono y la cantidad abrumadora de botones hizo imposible que resultase un dispositivo cómodo, intuitivo. Nokia luego lanzó un sucesor del Nokia N-Gage en 2004 llamado Nokia N-Gage QD y, aunque este logró corregir varias de las imprecisiones y poca claridad de conceptos de su antecesor, la idea en su conjunto había probado no ser lo que los gamers estaban buscando en materia de gaming portátil.

Pero quizá una de las razones más contundentes para el fracaso del Nokia N-Gage es que Nokia se encontraba mirando en la dirección incorrecta cuando concibió este teléfono y a su sucesor, el Nokia N-Gage QD. ¿Por qué? Porque mientras que la compañía finesa buscaba emular y desbancar la popularidad de las consolas de videojuegos portátiles, el Nokia N-Gage permanecía siendo un teléfono. Y mientras Nintendo se dedicaba a los videojuegos portátiles, Apple lanzaba en 2002 el primer smartphone del mundo y, con él, una tienda de aplicaciones, aplicaciones que podían ser de videojuegos y, allí, lectores, estaba la clave.

La App Store presente en el primer iPhone de 2002 permitía descargar juegos creados por desarolladores y diseñadores independientes. Claro, este iPhone y todos las sucesivas iteraciones, pues eran los únicos teléfonos del mercado con un sistema operativo integrado, iOS. Pero saltemos abruptamente a 2011: Android ya es un competidor concreto y lentamente se posiciona como firme contendiente de iOS. Por entonces existía Android Market, un equivalente rústico de lo que hoy podemos ver en la Google Play Store. ¿Y qué se podía descargar en el Android Market? Aplicaciones y videojuegos.

Render frontal del frente y slider del Sony Ericsson Xperia Play.

Sony Ericsson, uno de los fabricantes que por 2011 había conseguido concretar sus primeros teléfonos inteligentes, decidió lanzar el segundo smartphone con hardware diseñado especialmente para disfrutar de tales videojuegos. Siendo Sony un competidor directo Nintendo, en 2004 Sony había lanzado la PSP o PlayStation Portable, una consola de videojuegos portátil que competía -no con mucho éxito, pero lo hacía- con las distintas Nintendo Game Boy. Entonces, se caía de maduro lo que había que hacer: conjugar smartphones y la PSP. ¿El resultado? El Sony Ericsson Xperia Play, un smartphone que pasó pronto al olvido pero que dejó una buena impresión con respecto al, por ejemplo, zafio Nokia N-Gage.

Desde entonces, los rumores señalaron a varias de las compañías que hoy protagonizan el mercado de los teléfonos inteligentes como las próximas empresas que intentarían conjugar telefonía móvil y consolas portátiles de videojuegos, pero todo era mucho ruido y pocas nueces. La cultura gaming comenzaba a consolidarse desde mediados de la primera década de los 2000 y la máxima expresión de esa cultura era la creciente cantidad de usuarios que armaban sus propias computadoras personales, seleccionando pieza por pieza, para que el hardware les permitiera experimentar ese o esos juegos que tanto anhelaban explorar.

Render frontal del Razer Phone.

Entonces, Razer, la compañía de periféricos para gaming de computadoras personales y también de computadoras para gaming, tuvo una idea: ¿por qué no lanzar nosotros, una compañía enfocara en público gamer, nuestro propio smartphone lúdico? Y así nació el Razer Phone, un smartphone con especificaciones propias de una computadora portátil: un display IGZO LCD de 5,7 pulgadas con tasa de refrescamiento de 120Hz y resolución con ratio de aspecto 18:9, el por entonces procesador móvil más potente del mercado y generosa batería de 4000mAh optimizada al máximo para aprovechar todo instante extra que se le pueda otorgar a los usuarios para jugar sus juegos preferidos.

Razer, con el Razer Phone, parece haber alcanzado la clave porque no solo respondieron los usuarios con claro interés que se tradujo en ventas concretas y aclamación por parte de los críticos profesionales y amateurs, sino que otros competidores entendieron que el camino de Razer era el indicado a seguir. Allí entra Xiaomi. Black Shark, el proyecto gaming de Xiaomi, podrá acabar siendo una compañía especializada en productos para gaming pero, de momento, lo más interesante es que ha concretado un smartphone para gaming con hardware prémium bastante similar al propuesto por el Razer Phone.

Render frontal y dorsal del Xiaomi Black Shark.

El Xiaomi Black Shark es actualmente el smartphone para gaming más actual pero, ¿recuerdan el Nokia N-Gage? Porque Xiaomi definitivamente lo recuerda. Y así como Motorola le ha rendido homenaje a los joysticks para gaming con Moto Mods como el Gamepad, el Xiaomi Black Shark viene un con pequeño pad con batería integrada de 150mAh para ampliar la experiencia gaming de sus usuarios, consiguiendo presentarse como debería de haberlo hecho el Nokia N-Gage en su momento: como un teléfono con la posibilidad de transmutarse a un mando portátil de consola de videojuegos y no como un joystick con teléfono integrado.

Es un misterio la dirección que tomarán otros fabricantes de smartphones en cuanto a gaming se trata. Pero mientras asistimos en tiempo real a la evolución de este tipo de productos, otro contendiente estaría pronto anunciando su propio teléfono para videojuegos: Red Magic, la segunda marca de Nubia que, a su vez, es la segunda marca del fabricante chino ZTE. Si será competidor del Razer Phone y el Xiaomi Black Shark o una evolución de estos será cuestión de ver. Lo más probable es que Red Magic presente su dispositivo para gaming este año, pero el mercado definitivamente ha comenzado a despegar de pista y se esperan más de estos productos en 2019 y 2020.

Xiaomi Black Shark

El Xiaomi Black Shark es el primer smartphone de Xiaomi dedicado a los juegos que combina un gamepad accesorio y sistema de enfriamiento líquido con una potencia tope de gama. En cuanto a características, el Black Shark cuenta con una pantalla de 5.99 pulgadas a 1080 x 2160 pixels de resolución, procesador Snapdragon 845 acompañado de 6GB de RAM y 64GB de almacenamiento o bien 8GB de RAM y 128GB de almacenamiento, cámara dual de 12 MP + 20 MP con zoom óptico 2x, parlantes stereo y corre Android 8.1 Oreo. El Xiaomi Black Shark también cuenta con una tecla Shark para activar el modo performance para juegos, y el lector de huellas permite configurar modos para juegos como No Molestar.

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Sobre Daniel Pérez Alvarez

Desde chico me vi rodeado de tecnología: equipos de música, computadoras, teléfonos celulares, etc. Fanático de los videojuegos, la literatura y de la llamada "cultura geek", un día descubrí mi pasión por escribir y hoy conseguí aunar dos realidades siempre presentes en mi vida: la escritura y la tecnología.