Continúan incrementándose las expectativas por un iPhone 8 sin biseles

Publicado el por Daniel Pérez Alvarez


Aún sin saber si el iPhone 8 estará saliendo efectivamente este año o no, la pila de interesados en imaginar un iPhone 8 que confirme los rumores de que no tendrá biseles sigue incrementándose. Claro que a medida de que más y más diseñadores se pliegan al entretenimiento de idear un smartphone de Apple sin biseles y con todas las características pulcras encontramos diferentes interpretaciones, algunas de ellas caricaturescas.

En esta oportunidad, el render nos ayuda a hacer volar la imaginación y pensar en cómo sería navegar con una pantalla tan extensa, con la imagen en todo momento al borde del precipicio, pareciendo que los píxeles irán a llover en forma de catarata discurriendo desde el display hacia los inexistentes biseles.



Así y todo, dejando de lado el hecho de que es imposible (¿o no lo es?) que la imagen de un display pueda reflejar calidad tan nítida y brillante como la del render, el cúmulo de expectativas siempre crecientes alrededor del iPhone 8 viene aparejado de una tensión dramática que puede llegar a explotar en un diseño tardío y muy por debajo de la calidad de renders como estos o coronarse en un smartphone estéticamente revolucionario.

Es interesante ver que el único elemento del iPhone que ha captado la atención del público y de diseñadores es uno de pura índole estética. Pareciera que el iPhone 8 tiene más responsabilidades de no defraudar a la boca de belleza que hay detrás de los ojos de los consumidores más que responsabilidades de satisfacer la expectativa de una UI fuera de serie.

Aún en el terreno sombrío de las especulaciones y de los rumores, el iPhone 8 no ha asomado al mundo real ni siquiera su silueta ni tampoco algunas de sus características como para manejar pertinentemente las expectativas. ¿Hasta cuando, Tim Cook?

Vía: The Next Web



Sobre Daniel Pérez Alvarez

Desde chico me vi rodeado de tecnología: equipos de música, computadoras, teléfonos celulares, etc. Fanático de los videojuegos, la literatura y de la llamada "cultura geek", un día descubrí mi pasión por escribir y hoy conseguí aunar dos realidades siempre presentes en mi vida: la escritura y la tecnología.